El docente es comunicador: informa, entretiene, pero también guía y difiere de los hechos.

Esta 2da fase de nuestro blog tendrá novedades en cuanto a educación, temas de alto interés para toda la comunidad educativa y quienes se interesen en nuestro contenido.

20100502

Lo que hacen los mejores profesores universitarios.




Tomado de educativo2010.blogspot.com/2010/01/lo-que-hacen-los-mejores-profesores.html

Mucho se ha dicho sobre la forma de manejar un salón de clases de parte de los catedráticos universitarios, a más de la manera de llegar con su materia al futuro profesional, el texto planteado por el autor de este blog, señala la forma en que Ken Bain un analista de las actitudes de Docentes en Estados Unidos ve, desde su punto de vista, de los grandes profesores de ese país.

El artículo cita, entre otras cosas, la confusión entre el profesor tradicional, que brinda su cátedra por darla, sin ningún objetivo más que el de cumplir con el horario impuesto, con el profesor pedagogo, es decir, el profesor que vincula a sus estudiantes con su aprendizaje enseñanza, creando puentes de comunicación óptimos entre sí. Lo espectacular que resalta el autor de la nota en el blog, es que “…lo que expone en este libro es un montón de ideas para reflexionar concienzudamente, no una lista de técnicas que permiten ser aplicadas de forma inmediata para conseguir ser un buen profesor automáticamente. El profesor que desee mejorar su calidad docente debe no sólo leer el libro, sino releerlo en años sucesivos…” marcando así una retroalimentación de conocimientos correlacionando aquello con los adelantos tecnológicos de la actualidad.

“Los mejores profesores estudiados otorgan interés a cuatro preguntas: 1) ¿Qué deberían hacer intelectual, física o emocionalmente mis alumnos?, 2) ¿Cómo puedo ayudarlos?, 3) ¿Cómo podemos mis estudiantes y yo entender mejor el aprendizaje efectuado?, y 4) ¿Cómo puedo evaluar mis intentos de fomentar ese aprendizaje? Estos profesores hablan de lo que quieren que sus estudiantes «hagan», más que lo que deberían «aprender». Tratan de ayudar a ver la belleza, disfrute o curiosidad que hay en la materia…” Ese es el punto… la pregunta sería ¿habrán maestros que tengan ese don de enseñar preocupándose por la estabilidad intelectual de sus estudiantes? Puede que sí, de pronto y hay uno que otro escondido y que implemente estas metas en su planificación, pero es lamentable reconocer que la gran mayoría de catedráticos no trabaja por vocación.

Comento dos experiencias personales: 1) mis ex compañeros de periodismo de una de las 5 extensiones universitarias que existen en mi ciudad de origen, han tenido que luchar ampliamente por conseguir reforzar sus conocimientos pues, y aunque resulte ilógico, la extensión universitaria ni los Docentes asignados a las cátedras de especialidad brindaron conocimientos previos que permitieran a estos ya profesionales manejarse en esta rama tan compleja y poco remunerada para una ciudad tan pequeña como Bahía de Caráquez, no se contaron con herramientas, como un estudio de radio, un set de televisión o una imprenta de prensa, sin embargo, y aunque se diga que la teoría estuvo allí, estos ahora Periodistas no ejercen su profesión como tales sino en otros campos. Es muy lamentable tener que decirlo pero ni siquiera existe la posibilidad, desde el maestro, en aportar puentes para relacionar en algunos casos al estudiante.

2) Otro docente a quien prefiero omitir su nombre, y que se convierte en el fiel reflejo de que si existen profesores con vocación, ha sido excluido de su facultad en la actualidad, de la que ha sido miembro por años. Ese docente nos permitió hacer lo que ninguno hace: pensar en el presente futurista con base en un pasado duro de asimilar. Aprendimos que aunque hayamos destruido al planeta, aún queda algo por hacer. Ese es el docente de hoy. Lo dice claramente el artículo citado por el Profesor Patricio Carrión en base a lo que analizó Ken Bain.

“…Donald L. Finkel escribió un libro titulado «Dar clase con la boca cerrada» («Teaching with your mouth shut», 2000), "reconociendo que la docencia no es sólo dar clases magistrales, sino cualquier cosa que podamos hacer para ayudar y animar a los estudiantes a aprender ¾sin causarles ningún daño de importancia¾" (sin cometer errores como los comentados anteriormente). Los mejores profesores saben que enseñar no es meramente transmitir conocimiento, sino que conciben "la enseñanza como creación de buenos entornos para el aprendizaje". Cita en su última parte el autor original.

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